Frente a la gentrificación, desalojos, desplazamientos, falta de vivienda asequible en la región y otros problemas sociales e injusticias, las personas activistas, comunidades y organizaciones en Latinoamérica buscan visibilizar lo que les afecta y transformar la situación. En el 2025 compartimos el recuento de tácticas Activismos por la vivienda, tácticas contra la gentrificación y la desigualdad, donde reconocemos estos esfuerzos para inspirar su réplica y adaptación a cada contexto. En esa misma línea, ahora compartimos reflexiones sobre aspectos estratégicos y aprendizajes que puedan sumar y aportar a la defensa de ciudades más habitables, justas y sostenibles en América Latina.
¿Qué ha funcionado, y qué no, en los activismos por el derecho a la vivienda? ¿Cómo se ve el pensamiento estratégico en estos movimientos? Encontramos algunas respuestas escuchando el conversatorio “Movimientos sociales, luchas y resistencias”, que formó parte del foro Vivienda, gentrificación y turistificación. La reproducción social de la vida cuestionada, organizado por el CALAS en conjunto con la Universidad de Guadalajara y el ITESO.
En la charla participaron Andrés de la Peña (@andres_dlap), periodista y coordinadore de la Red Nacional por la Vivienda; Carla Escoffié, abogada, comunicadora y activista; Héctor Robledo, psicólogo social e integrante de los colectivos Caracol Urbano y Cuerpos Parlantes y María Silva Emanuelli, coordinadora de Habitat International Coalition América Latina (HIC-AL). Christian Grimaldo y Máximo Jaramillo estuvieron a cargo de la moderación.
En este post recuperamos algunas de las reflexiones que compartieron, mismas que surgen de su militancia defendiendo el derecho a la ciudad y a la vivienda en distintos frentes, colectividades y geografías. Además, identificamos y describimos aspectos estratégicos que consideramos relevantes en estos activismos.
Aprendizajes en el activismo por la vivienda y el derecho a la ciudad
Bajo la advertencia de no ser fórmulas o recetas universales, compartimos 5 acciones que han sido útiles en casos concretos, narradas por personas que han defendido el derecho humano a la vivienda.
Apostar por una “pedagogía del contacto”
En distintas ciudades mexicanas y latinoamericanas los grupos defensores ya tienen —o, en el caso de no tenerlo, recuperan— un vínculo con los espacios en disputa, aquellos que desean proteger. Esta ”pedagogía del contacto”, señalada por Carla Escoffié, puede darse mediante actividades en las que se busque el disfrute, conocimiento y apropiación de los espacios.
Ejemplos mexicanos de ello son las jornadas #ConectaConElRío para defender el Río Santa Catarina, en Nuevo León; las caminatas por la Alameda en Saltillo, Coahuila, o los recorridos por cenotes amenazados, en Yucatán.
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“La gente no defiende y no se organiza para proteger algo que no ama y no amas algo que no conoces”, dijo Escoffié. Asimismo, resaltó la potencia de estas acciones dado que, a diferencia de otras tácticas, no son fáciles de contrarrestar por parte de actores con intereses contrarios.
Encontrarse y cultivar comunidades
Además de la apropiación de espacios, Escoffié destacó la importancia de los espacios que fomentan el encuentro mediante actividades lúdicas o artísticas. Lo explicó así:
“ (…) cuidar estos espacios culturales de encuentro, de reflexión y buscar generar más. Si la gente no se encuentra, no hay vínculos, si no hay vínculos, no hay reacción para las luchas. Entonces son espacios políticos, La mejor protesta, la mejor reacción, la mejor estrategia de lucha se empieza a construir cuando no es necesaria todavía”.
Las redes y comunidades que se tejen desde estos espacios suelen ser las que después se activan ante contextos adversos o causas comunes. La potencia del encuentro reside en la posibilidad de crear “un tejido amplio, coordinado y vinculado”.
Formarse políticamente
La formación política parte de la lectura, diálogo y reflexión colectivos. Así lo ha entendido Robledo en los espacios donde milita. Citó el caso de Co-laboratorio Urbano, donde convocaron a personas vecinas y estudiantes para aproximarse a ciertas nociones teóricas y darles sentido desde la experiencia personal y la organización con otros.
ROBLEDO: “(…) esta formación ha sido importante porque nos permite construir una percepción común de la situación. Si no tenemos una idea compartida de cuál es el problema, difícilmente vamos a tener una estrategia de acción”.
Dicho entendimiento común permite compartir un lenguaje para nombrar lo que nos pasa, un diagnóstico y, con suerte, una serie de objetivos. Por ejemplo, Emanuelli ha contado a Infoactivismo que a partir de esfuerzos formativos emprendidos desde HIC-AL términos como gentrificación, turistificación y financiarización comenzaron a ser utilizados por activistas que no los usaban.
Disputar la narrativa
María Silvia Emanuelli destacó el campo de batalla infoactivista por excelencia: la narrativa sobre un asunto. Disputar la narrativa es también disputar poder. Es preciso, dijo Emanuelli, “movilizar las entrañas, crear indignación, vivir sobre nuestra propia piel determinados problemas”.
Para ello, recomendó buscar inspiración en libros como Un elefante verde en el barrio. Cuentos de lucha comunitaria por el Parián y Beyond Molotovs. A Visual Handbook of Anti-Authoritarian Strategies —enfocado en la emocionalidad como herramienta antiautoritaria.
Acompañar con judicialización y acción directa
Las vías de acción orientadas al encuentro, la formación y la información son fundamentales. Sin embargo, Andrés de la Peña ha observado algo común en luchas locales ganadoras: acompañan el infoactivismo con judicialización y acción directa en los espacios en disputa.
De la Peña hizo algunas precisiones: advirtió que la judicialización debe ser estratégica, no siempre es ideal y puede reducir la posibilidad de una participación masiva. Como ejemplo nombró los amparos interpuestos contra el incremento de la tarifa del transporte público y la imposición de una tarjeta bancaria en Jalisco, México.
Respecto a la acción directa, aclaró que no necesariamente debe ser clandestina. Ejemplificó con casos de la ciudad mexicana Guadalajara: la acampada en el Parque Resistencia Huentitán, niñas y niños apropiándose del Jardín Mexicaltzingo, o el intento de vecinos del Parque San Rafael de obstruir el paso de maquinaria.
Si quieres conocer más tácticas creativas e inspiradoras para defender el derecho a la vivienda, puedes consultar nuestro post Activismos por la vivienda, tácticas contra la gentrificación y la desigualdad.
Comunicación y activismo: Errores infoactivistas a evitar
Crear información solo para autoconsumo
En contexto de defensa de derechos, la información ha de convertirse en acción. Dejarla “dormida” es un error o descuido que Andrés sigue observando en algunos casos:
DE LA PEÑA: “Se tiene que aceptar aunque sea un trago muy amargo: no funciona solamente producir información por producir información, la investigación de autoconsumo no funciona. Sí se necesita información, pero información para algo”.
Para evitar esto, quizá convenga que le eches un ojo a materiales de Escuela de Datos, tales como el tutorial ¿Cómo comunicar datos en formatos cortos? y el módulo de curso Narrar datos para llegar a tus audiencias.
Limitarse a protestas y manifestaciones
La protesta callejera es relevante y útil para visibilizar causas, organizar grupos y propiciar el reconocimiento entre pares. Sin embargo, tiene sus riesgos y, por sí sola, no suele ser efectiva, por lo que conviene reservar energía para otro tipo de esfuerzos.
De la Peña lo contó así: “Llegó un punto donde nos dimos cuenta que si nos poníamos a organizar dos o tres marchas al año, todos los años, no necesariamente se iba a mover nada”.
Quizá el principal error sea enfocarse en esfuerzos aislados sin objetivos claros. Por ello, conviene procurar un pensamiento y acciones estratégicas.
Claves para una visión y acción estratégica
Las reflexiones de las personas participantes pueden servir para ilustrar algunos componentes del entendimiento estratégico. Tener una mirada estratégica incrementa las posibilidades de éxito de actores de cambio, por eso lo consideramos fundamental. A continuación identificamos y describimos estos elementos que, adaptados a cada lucha, son recomendables para todo esfuerzo infoactivista.
Lectura de contexto: de lo global a lo local
Si bien hay tendencias internacionales —que conviene monitorear— estas no aterrizan igual en todos los contextos locales. Cada comunidad tiene sus peculiaridades que debemos conocer y tener en cuenta. Hay situaciones similares que pueden tomar diferentes cursos en distintas localidades. Esto lo tienen claro no pocos activismos por la vivienda en América Latina.
Emanuelli lo ilustró con un ejemplo: “En algunos países no hablar de vivienda podría ser perder o ganar elecciones. Hay otros donde es lo contrario. Por ejemplo Perú, donde hablar de vivienda, nos decían colegas, te puede provocar perder las elecciones”. Es decir, hay países donde la vivienda es un tema posicionado en la discusión pública y resulta ineludible para toda campaña electoral, mientras que en otros es un tema a evitar porque puede ser impopular entre votantes y sectores de interés político-electoral.
Identificación del problema: crisis estructural del hábitat
Las personas activistas recurrieron a términos como gentrificación, blanqueamiento por despojo, turistificación y clase propietaria/ordenadora para ofrecer explicaciones y diagnósticos del problema. Pero, en general, notamos una coincidencia en identificar a los mercados financieros vinculados al despojo urbano como parte central del problema, en tanto que transforman la ciudad y el entorno en mercancía.
Escoffié afirmó: “El problema tiene que ver con el capitalismo. No hay otro modelo de ciudad ni otro resultado si no hay otro tipo de sistema económico, de relación de producción y de consumo”. Aunque también reconoció que hay otros factores, como la mala gestión, enfatizó que el principal problema es “la forma en la cual los seres humanos producimos, utilizamos, administramos los espacios (…) llamémoslo como una crisis estructural de vivienda, de la ciudad y, en general, una crisis del hábitat”.
Definición de objetivo estratégico: desfinanciarizar la vivienda
Una vez que se ha identificado el problema, los objetivos han de ser consecuentes con dicho diagnóstico. Si bien puede haber objetivos específicos e inmediatos sobre casos puntuales —como puede ser resistir un desalojo o visibilizar un acto de corrupción—, hay también un objetivo mayor que obedece a la causa identificada y al horizonte político de un movimiento.
En este caso, el futuro deseable es aquel donde hay un reconocimiento material de la vivienda como un derecho humano. En consecuencia, el objetivo estratégico es desfinanciarizar la vivienda, es decir, revertir el proceso de financiarización de la misma. Para Andrés de la Peña, el camino es tomar todas las victorias posibles que vayan en esa dirección. Algunos ejemplos de estas victorias han sido documentadas por Escoffié en su libro País sin techo.
DE LA PEÑA: “Sería histórico el día en el que en el que haya un pacto internacional para sacar al suelo y a la vivienda de los mercados financieros”.
Mapeo de actores: de la puerta giratoria a la mirada sistémica
¿Quién me puede ayudar a lograr mi objetivo? ¿Quién puede obstaculizarlo? Respecto a la financiarización de la vivienda: ¿quiénes están detrás del capitalismo urbano? Entre otros, se identifica a inversores, constructores o desarrolladores, gobiernos, plataformas digitales y universidades. En contextos locales, estos actores pueden tener nombre y apellidos.
Sin embargo, hay un par de consideraciones. Escoffié señaló la primera: debido a la puerta giratoria, en ocasiones no es tan clara la diferencia entre gobiernos y actores de intereses privados. La segunda consideración corrió a cargo de Andrés de la Peña, quien indicó: si bien es importante identificar a las personas, lo ideal es ver a los sistemas que habilitan a ese tipo de actores. ¿Por qué? Porque gracias a esos sistemas, si en determinado momento no es una persona dada, será otra después.
Por su parte, Emanuelli, a la vez que lamentó no tener el nivel deseado de detalle sobre los actores vinculados a la vivienda destacó la importancia de este componente estratégico: “Tenemos poca investigación sobre quiénes causan esto, cómo se organizan, qué estrategias aplican. Tenemos algunos libros que se dedican a esto, pero deberíamos profundizar y esto nos podría ayudar también a afinar nuestras propias estrategias”.
Así algunos aprendizajes y reflexiones honestas derivadas de la experiencia de algunas personas activistas por la vivienda: sin pretender que solo ha habido victorias, sin negar los retos y adversidades, pero también reconociendo la potencia del encuentro y la urgencia de lo común.
En Infoactivismo entendemos al pensamiento estratégico como fundamental para lograr los cambios que queremos ver en el mundo que habitamos. Por ello, recuperamos estos ejemplos provenientes de los activismos por la vivienda. Y seguiremos conversando y compartiendo al respecto: en las próximas semanas convocaremos a una conversación sobre estrategias y contextos infoactivistas.