Este post es parte de la serie Activismos Textiles una recopilación de casos sobre la intersección de arte textil, tecnología y activismo por el cambio social en Latinoamérica. Conoce más de la serie aquí.

Lima, Perú, 2020.
Fotos: @quericomenstruo
Entrevista a Romina Chuls
Por: Daniela Whaley

“Suficiente tiempo ha sido reprimida, signo de vergüenza. Hoy no le tememos al rojo, hoy glorificamos nuestras manchas.”

¿Que és y qué ha hecho Qué rico menstrúo?

Es un proyecto artístico que busca resignificar la menstruación y llevar la conversación al espacio público utilizando la vestimenta como una herramienta de acción política.

A través de distintas acciones performáticas y pedagógicas, Qué rico menstrúo invita a las personas a explorar una relación propia y única con su ciclo menstrual, a construirla con preguntas, a jugar y representar con símbolos que se convertirán en intervenciones bordadas en las prendas simulando las manchas producidas por el flujo sanguíneo. La idea: vestir tu mancha con orgullo y no con vergüenza.

En los talleres, cada participante simboliza sus días rojos y hace de su mancha un arma para deconstruir el tabú. Romina Chuls, su creadora, lo denomina “un grito de menstruación”.

Romina Chuls estudió artes plásticas e inspirada por su abuela, que fue una gran tejedora, decidió acercarse al bordado e incorporar técnicas textiles en su práctica artística. Romina vio en la relación que su abuela tenía con el tejido, no sólo una forma de comunicarse sino de encontrarse con otras mujeres y sanar.

Aprendió a bordar por internet para utilizarlo como un recurso expresivo. Aprendió a bordar también para acercarse a la abuela y se sorprendió al descubrir que cada técnica textil es un mundo propio y que bordar no es lo mismo que tejer. Ahora reconoce y explora la multiplicidad de universos que es el textil.

De alguna manera, bordar es al dibujo, lo que tejer a la escultura. Mientras el bordado añade trazos y decoraciones a una tela mediante hilo y aguja, tejer construye estructuras a través de tramas y urdimbres, como un suéter, bufandas o muñecos.

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¿Por qué surge Qué rico menstrúo?

Cuando Romina tomó la decisión de no ser condicionada por su propia menstruación y optó por los remedios naturales en lugar de las pastillas, se dio cuenta que iniciaba un camino de conocimiento corporal. El trayecto, que incluyó Círculos de Mujeres, las palabras de la escritora Sandra Campó y de la colectiva La Caravana Roja, abrió la posibilidad de cambiar la narrativa y reapropiarse de la vivencia de su menstruación, sin vergüenza ni culpa.

En algún punto, Romina decidió no avergonzarse de manchar sus prendas y optó por visibilizar la mancha: se compró un pantalón blanco (prenda a la que siempre se había negado) y bordó flores rojas a la altura de la ingle simulando el flujo sanguíneo.

Unos meses antes de la primera marcha del movimiento Ni una menos en Perú en el 2016 (la primera marcha bajo esta consigna fue en Argentina en 2015), Romina subió la imagen de su pantalón bordado a redes y, en un contexto de empoderamiento de las mujeres, recibió varios mensajes de interesadas en comprar el pantalón. Comercializar la prenda no tenía sentido, era como decirles la forma de vivir su menstruación. Así nacieron sus talleres, ella prefiere que cada participante se pregunte cómo entender su menstruación y defina cómo quiere relacionarse con su ciclo, lo simbolice, intervenga y finalmente vista su prenda.

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Objetivos:

Además de la importancia de normalizar la menstruación, su misión es explorar la vestimenta como una herramienta política y social. Al usar su mancha, Romina lleva un tema tabú reservado para el ámbito privado al espacio público. Desde este movimiento busca comunicar que cada persona, independientemente de formar parte de un proyecto, puede generar activismo desde su manera de vestir, por ejemplo, quienes rompen los códigos binarios del género.

Uno de los deseos de Qué rico menstrúo sería ver las ciudades llenas de mujeres portando orgullosamente sus manchas.

Alcances:

De una mancha bordada en un pantalón a un movimiento que busca erradicar los estigmas de la menstruación, Qué rico menstrúo es un proyecto joven que ha crecido a través de compartirse en talleres, fotografías y redes sociales. Su potencia: el valiente uso de la vestimenta como una herramienta para el activismo.

¿Cómo lo realizan? 4 acciones pedagógicas e intervenciones artísticas

1. Construir espacios pedagógicos como espacios seguros para el encuentro.

A través de talleres abiertos a todo público (incluidos hombres cis), Qué rico menstrúo invita a hacer una pausa y repensar el ciclo menstrual más allá del tabú que lo rodea. Hablar abiertamente de la menstruación; extraer el cuerpo del engranaje capitalista que le exige que “esos días” haga como que nada pasa; reconocer lo que sí pasa mediante reflexiones, ejercicios de arteterapia y el uso de técnicas textiles.

2. Darle la vuelta a la tradición: utilizar las herramientas con otros fines.

Qué rico menstrúo eligió el bordado y el tejido por la carga de género que tienen en la tradición occidental, en la que fueron impulsadas para mantener a las mujeres fuera de la esfera pública y política. Utilizar estas prácticas para abordar el tabú, lo incómodo, lo oculto resignifica las herramientas, subvierte las tradiciones y cuestiona los estereotipos de género ampliando sus posibilidades.

3. Promover la vestimenta como herramienta política y social.

Bordar tu mancha y vestirla con orgullo en la vida cotidiana es transmutar la vergüenza en algo positivo. La indumentaria o vestimenta se convierte en una plataforma para politizar el tema y llevar la discusión al espacio público. Lo que vestimos también puede hablar sobre los temas que nos interesan de manera más consciente, puede adquirir intencionalidad. La ropa puede ser de utilidad para el activismo.

4. Hablar abiertamente sobre la menstruación. Los hombres cis también son bienvenidos a reflexionar sobre el tema.

El taller no es un espacio excluyente, propone romper la burbuja y hablar abiertamente del tema, pero dado que se comparten experiencias íntimas se invita a que los hombres cis que participen tengan interés por el tema y en algunas actividades lo hagan desde una posición también necesaria: la de la escucha. La escucha también es participación.

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Consideraciones clave:

Hacer uso de herramientas de comunicación: Aunque al principio Romina tenía resistencia a dar un nombre y promover su proyecto, ahora reconoce que tiene beneficios utilizar recursos y herramientas de comunicación para que el movimiento crezca.

El diálogo fortalece ideas: En respuesta al interés que recibió en redes sociales por su primer pantalón bordado, Romina decidió abrir su taller un día a la semana en horarios definidos para que quien lo deseara pudiera ir a bordar su menstruación de manera gratuita. Con el tiempo y a partir de estos encuentros, ha desarrollado los ejercicios que actualmente componen el taller.

Apropiación del espacio público desde la vestimenta: Vestir la mancha con orgullo, hacer del activismo algo cotidiano, llevar los temas que nos interesa discutir a la calle.

Cada lugar se relaciona distinto con el trauma y el tabú: Aunque el proyecto nació en Lima, Perú (lugar de origen de Romina) se fortaleció en una residencia que hizo en el Textile Arts Center en Brooklyn, NY. Las sociedades de ambas ciudades reaccionaron muy distinto al proyecto. Romina encontró en las ciudades de NY, EUA y en la ciudad de Oaxaca, México una apertura y acogida distintas a las que había experimentado en Lima, donde tiene la sensación de que el tabú de la menstruación está más presente y ha notado mayor vergüenza y confrontación de quienes la miran portando su mancha en público.

Existe la posibilidad de relacionarse de distintas maneras y ritmos con tu proyecto: Romina ha construido la relación y regulado los ritmos de Qué rico menstrúo casi como una metáfora de su ciclo menstrual. Se relaciona con él con libertad y si lo considera necesario incluso lo ha dejado descansar. No permite caer en la tentación de estar en constante producción y ha descubierto que el movimiento puede tener una vida propia e incluso puede apagarse y revivir varias veces.

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Aprendizajes:

– Abordar temas considerados tabú puede detonar violencias (también digitales). Romina decide ignorar a quienes considera troles o trolls, pero nos advierte que hay personas que reaccionan con violencia ante la incomodidad. Destaca que, en su caso, los comentarios aumentaron cuando subió a sus redes la primera foto grupal de mujeres vistiendo sus manchas. Aunque de otra índole, también recibe comentarios en la calle.

– La escucha también es participación. Uno de los pasos para enfrentar el tabú es incluir a los hombres cis en la conversación, aunque en muchas de las actividades tengan que hacerlo desde la escucha.

– Mantener una apertura a todas las posibilidades del proyecto. No puedes saber de antemano las formas de recepción y apropiación de tu propuesta, Romina recomienda hacer una robusta lluvia de ideas como guía pero mantener la apertura pues Qué rico menstrúo ha crecido y se ha fortalecido gracias a la respuesta que ha tenido.

– Considerar un costo o intercambio para la realización de talleres puede reafirmar el compromiso de los participantes. Entre sus experiencias realizando los talleres gratuitos, se encontró con algunos obstáculos para el flujo del taller. La impuntualidad, falta de asistencia y compromiso, interés por la técnica de bordado más allá del tema de la menstruación fueron elementos que le hicieron decidir dejar de realizar los talleres de manera gratuita. Romina afirma que asignarle un valor al taller fomenta el compromiso y la puntualidad de los participantes y contribuye a que se genere un espacio seguro para que cada participante pueda compartir sus experiencias, pues quiénes forman parte lo hacen a conciencia.


Redes sociales:

Referencias:

Referencias de Romina sobre menstruación

Su inspiración textil: