Para esta imagen, se tomó la ilustración de @malditoperrito y @gakariie.

Este post es parte de la investigación Movilizarnos en pandemia: experiencias de activismo digital. A través de 4 casos, activistas de Latinoamérica comparten cómo la pandemia cambió las dinámicas de la movilización social, cuáles han sido sus desafíos y aprendizajes. Lee también:

Este caso también será publicado por la Fundación Konrad Adenauer y difundido a través de la plataforma Diálogo Político.

“Agua para Ayutla” es la historia de lucha de una comunidad por reclamar su derecho humano al agua, después de que su principal fuente de agua les fuera violentamente arrebatada.

Ayutla se queda sin agua

El 18 de mayo la comunidad de San Pedro y San Pablo Ayutla, ubicada en la zona serrana de Oaxaca, sufrió el despojo de 150 hectáreas de tierra y un manantial, por parte de un grupo armado que tomó posesión por la fuerza y expulsó a quienes habitaban ahí, destruyendo sus casas. Los pobladores de Ayutla señalan que el grupo armado que les despojó de sus tierras opera en la comunidad vecina, Tamazulapam del Espíritu Santo. En respuesta a esta agresión, la comunidad se organizó para denunciar estos hechos ante las autoridades y la opinión pública. Mantenían interlocución con el gobierno del estado, para ponerles al tanto de la situación. Incluso, ante la inminencia de una nueva agresión, instalaron puntos de vigilancia para gestionar la seguridad comunitaria.

Pese a sus esfuerzos, el día 5 de junio de 2017 la temida agresión finalmente ocurriría. Fue asesinado un hombre, cuatro mujeres fueron secuestradas y varias personas resultaron heridas. La infraestructura hidráulica que abastecía la comunidad de Ayutla fue destruida. Los pobladores señalan como autores de esta nueva agresión al mismo grupo armado que les despojó de sus tierras pocas semanas antes, a quienes también acusan de estar vinculados con grupos dedicados a la siembra de amapola.  

Reconstruir lazos comunitarios y resistir a la falta de agua

La organización que se había gestado en la comunidad como respuesta al primer acto de despojo, se desarticuló debido a la confusión y el miedo que produjo la agresión armada. Sin embargo, ante este nuevo ataque a la comunidad también se sumaron nuevos agentes de colaboración, dispuestos a apoyar a la comunidad de Ayutla. Entre estos nuevos agentes está Joaquín Galván, originario de Ayutla, radicado en la ciudad de Oaxaca. Él, junto con otros jóvenes y paisanos de Ayutla, establecieron contacto con su comunidad para apoyar desde afuera en acciones de solidaridad y gestión de sus necesidades.

Poco a poco Joaquín fue adoptando un rol de enlace entre la comunidad en Ayutla y la red de paisanos radicados fuera, en la ciudad de Oaxaca. A partir de su acercamiento con la autoridad comunitaria de Ayutla en 2017, Joaquín empezó a involucrarse más con la causa, con el permiso de la Autoridad Comunitaria. Esto es algo de suma importancia en el contexto de Ayutla, pues la autoridad comunitaria es la única que puede acreditar a voceros y activistas de la misma. Joaquín nos explica: “No se puede sólo constituir un colectivo y hablar a nombre de Ayutla. Eso es gravísimo en nuestra comunidad”.  

Mientras tanto, en la comunidad fue necesario reorganizar las prioridades de su lucha, enfocándose ahora en obtener justicia por las agresiones, así como en resolver la urgente necesidad de agua. Para guiar sus acciones y distribuir las tareas, decidieron articularse en ejes de actuación:

  • Eje jurídico, para atender los delitos que se cometieron contra las personas de la comunidad: Homicidio, secuestro, lesiones, despojo, etc
  • Eje de derechos humanos: para poder hacer la denuncia social, gestionar el contacto con organizaciones de ddhh, etc.
  • Trabajo con medios de comunicación: para ir construyendo contactos con medios y periodistas con el fin de poder visibilizar la situación de Ayutla.
  • Seguimiento y apoyo a las personas directamente afectadas en la agresión: heridos, despojados y desplazados.

Reconocer la importancia de la narrativa para hacerse escuchar

Uno de los primeros obstáculos en su búsqueda de justicia y agua, fue el propio gobierno de Oaxaca, que al ser interrogado por el tema de la agresión a Ayutla, respondía que era parte del conflicto entre dos pueblos en el que no podía intervenir. 

“Para el gobierno la narrativa es: «hay dos pueblos indígenas en conflicto. Así son los pueblos indígenas, se matan entre ellos». Si bien, es cierto que hubo un diferendo agrario, después de la agresión ya nada fue igual. Ahora había que considerar un nuevo agente: un grupo armado, relacionado con la siembra de amapola y con acceso a armas de uso exclusivo del ejército, que además cuenta con financiamiento.”

JOAQUÍN GALVÁN

La primera lucha de la comunidad de Ayutla fue por hacer escuchar su propia voz. Era fundamental combatir la narrativa del gobierno del estado y su gran visibilidad mediática. Por ello, se tomaron el trabajo de explicar a los periodistas que era incorrecto plantear el problema como un “conflicto entre pueblos” ya que, al presentarlo de este modo, se estaba ocultando a los perpetradores de las agresiones.

Mayor visibilidad, mayor riesgo

Una complicación adicional que fue surgiendo conforme la causa ganaba visibilidad, fue que con ello hubo un incremento en los ataques que recibían las personas activistas más visibles en la lucha por el agua: desde intentos de desprestigio con noticias falsas por parte de medios afines al gobierno, pasando por el acoso e intimidación de funcionarios, llegado incluso a recibir amenazas directas. Debido a esto, fue necesario que en su proceso de lucha por la justicia y el agua, se incluyeran medidas para reforzar su seguridad personal, contando para ello con la ayuda y acompañamiento de organizaciones de la sociedad civil.

La denuncia llega a ser Trending Topic: #AguaParaAyutla

En marzo de 2019, luego de dos años de organización comunitaria y establecimiento gradual de redes, se logró la primera campaña a gran escala: un tuitazo en el que distintas personalidades públicas se sumaron a presionar al gobernador del estado para hacer justicia y restablecer la infraestructura hidráulica de Ayutla. Artistas, periodistas, escritores, así como grupos de la sociedad civil lograron que la exigencia #AguaParaAyutla fuera trending topic en Twitter, provocando que varios medios de comunicación nacionales dieran espacio a la cobertura de la protesta digital y de sus causas.

Gracias a esta acción, el gobernador finalmente atendió el asunto con una visita a la comunidad, donde se comprometió a dar solución a la falta de agua. Sin embargo, en lugar de cumplir su palabra, emprendió una nueva campaña de desinformación. En ella, aseguraba que el problema ya había sido solucionado a través de un acuerdo y que ya se habían iniciado los trabajos de reconexión hidráulica. Mostraba como prueba de ello, las fotografías que su equipo de comunicación le había tomado durante su visita a la comunidad, junto a fotos anteriores de la infraestructura hidráulica, previa a la agresión. Mientras tanto, la comunidad aún carecía de acceso al agua. 
Ante este nuevo agravio, la comunidad sigue organizándose para desmentir el engaño y seguir exigiendo soluciones. De esta amarga experiencia Joaquín comenta: “Ahí fue cuando aprendimos: ¡no deben de tomarse fotos con el gobierno!”.

La pandemia de COVID-19: nuevos desafíos y aprendizajes

El inicio de la pandemia en México, en el mes de marzo, coincidió con la época de estiaje en Ayutla. Además de la crisis de salud, la comunidad despojada de su agua enfrentaba nuevas amenazas: desde finales de marzo y durante varias semanas, varios incendios forestales amenazaban su comunidad, sin agua para hacerles frente.

Irónicamente, en medio de esta situación crítica, recibían información de las autoridades de salud llamándoles a fomentar el lavado de manos como medida de prevención.

La ilustratona #AguaParaAyutla  

En este contexto de emergencia, potenciado por las nuevas amenazas, surge la iniciativa de la ilustratona #AguaParaAyutla, en la que se invitó a las personas a compartir dibujos para expresar la urgencia de agua en Ayutla y levantar esa exigencia al espacio público. Como sucedió con el tuitazo, esta acción logró hacerse espacio entre las noticias nacionales, poniendo nuevamente presión sobre el gobierno del estado de Oaxaca para asumir su obligación de garantizar el derecho al agua de la comunidad de Ayutla.

Para ver más sobre la táctica de hacer protesta digital a través de ilustraciones, puedes ver esta entrada pasada del blog de infoactivismo: Ilustratona tuitera por Ayutla mixe.

Recientemente, hacia mediados de agosto, a la comunidad de Ayutla se le concedió el amparo en el que reclamaban la reconexión inmediata de su infraestructura hidráulica para garantizar su acceso al agua. Están en espera de la ejecutoria de dicha sentencia.

Las claves del activismo del movimiento Agua para Ayutla

La construcción de símbolos discursivos y visuales ha sido un eje importante para el activismo de Agua para Ayutla. Los comunicados, además de ser textos de denuncia social, también están construidos en términos simbólicos, con su propia poética interna. Además, la honestidad y transparencia en su relación con medios, personas y organizaciones aliadas, así como la construcción de vínculos de cooperación solidaria y horizontal con las personas que se acercan a la causa son elementos que Joaquín identifica como claves en la lucha. Joaquín comenta:

“La palabra nos ha ayudado mucho a construir en el plano simbólico. En el contexto de la pandemia, ha sido crucial la visibilización del impacto que produce la falta de agua, posicionándolo tanto en los medios como en lo jurídico, a través de un amparo: ¿Cómo vamos a lavarnos las manos, si no tenemos agua?”

Joaquín Galván

Agradecemos a Joaquín Galván por acceder a participar en la entrevista que sirvió de base para este texto.